Por Rosendo Fraga Director del Centro de Estudios Unión para la Nueva Mayoría
Las dificultades de abastecimiento energético que enfrenta la Argentina -llámense crisis o no- hacen conveniente analizar la cuestión en el ámbito regional, dada la creciente interacción de Argentina con su entorno en esta materia.
Desde Brasil, se señala que el llamado "Gasoducto del Sur" que uniría Venezuela con Argentina pasando por Brasil y que tendría conexiones con Bolivia, Uruguay y Paraguay, se encuentra demorado: el estudio de factibilidad de este gasoducto que tendrá una extensión de 10.000 kilómetros, que finalizaría a fines de agosto, tomaría un año más.
En Bolivia, las tensiones derivadas de la nacionalización de los hidrocarburos se incrementan. La fiscalía de ese país dispuso el mes pasado allanar las oficinas de las petroleras Andina, filial de la hispano-argentina Repsol YPF y de la brasileña Petrobras. A ello se agrega el anuncio del gobierno boliviano de que las dos empresas mencionadas deben pagar u$s 150 millones antes de finalizar el año, en razón del tributo impuesto junto con la nacionalización.
La visita de Chávez a China del mes pasado, por otra parte, tuvo como uno de los temas centrales el suministro de petróleo a la potencia asiática. El presidente venezolano anunció que se incrementará el suministro de petróleo venezolano a China, para llegar a 500.000 barriles diarios para 2009 y un millón en la próxima década, vendiendo en 2006 150.000. Si bien las exportaciones de petróleo venezolano a China aumentaron un 40% respecto al año pasado, analistas sostienen que a las refinerías chinas les resulta difícil procesar el crudo venezolano, que es más pesado. Por su parte China anunció inversiones en Venezuela en materia energética por 5.000 millones de dólares durante los próximos seis años. El acercamiento chino-venezolano genera preocupación en Washington, aunque el secretario general de la OEA (Insulza), al opinar acerca del conflicto político entre Chávez y EE.UU., destacó que "el petróleo venezolano sigue fluyendo a EE.UU. en cantidades sin precedentes, las relaciones comerciales siguen siendo estupendas y Venezuela es el octavo exportador", mostrando la contradicción que existe en la relación bilateral.
A su vez México, con el apoyo de EE.UU., avanza en un proyecto energético para neutralizar la influencia de Chávez en América Central. Se denomina Programa de Integración Energética Mesoamericana (PIEM) e incluye a Belice, Costa Rica, Colombia, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Panamá y República Dominicana y tiene por objetivo el abastecimiento constante de combustibles líquidos, gas natural y electricidad. El proyecto cuenta con financiamiento del BID, y la licitación internacional de la refinería se presentará el próximo mes de setiembre. En marzo de 2007 se firmará el contrato y el primer barril de petróleo se entregará a finales de 2010. La extensión del gasoducto será de 3.163 kilómetros. La refinería tendrá capacidad para 360.000 barriles diarios, de los cuales México aportará 230.000 y los 130.000 restantes se comprarán en el mercado.
En conclusión: desde Brasil, funcionarios de la petrolera estatal informaron que el gasoducto que unirá Venezuela con Argentina pasando por Brasil, se demorará por lo menos un año en la fase de estudios previos; a su vez la relación de Brasil con Bolivia por la nacionalización de los hidrocarburos y el precio del gas no se resuelve; la visita de Chávez a China, mostró su interés por ampliar el suministro de petróleo, y México y EE.UU. han presentado un plan para construir un gasoducto para los países de América Central, que les permita no depender de la influencia política y energética de Venezuela.